
El apoyo de la ONUDD al esfuerzo antidrogas en el Perú se remonta a la década de 1980, cuando su antecesor, el Fondo de las Naciones Unidas para el control del Abuso de Drogas - UNFDAC apoyó la puesta en marcha de los primeros proyectos de desarrollo alternativo en zona de selva en el Alto Huallaga, La Convención y Lares (Cusco) y Tingo María (Huánuco).
Los proyectos de desarrollo alternativo realizados entre 1984 y 1990 sumaron una inversión de 17 millones de dólares.
A partir de 1991, este fondo se convirtió en el Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de Drogas (PNUFID), y fue posible consolidar y ampliar el programa de desarrollo alternativo, poner en marcha el monitoreo de cultivos ilícitos y dar inicio a una labor de prevención a la población vulnerable. En octubre del 2002, PNUFID amplia sus funciones y cambia a su actual nombre: la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).
En el Perú, ONUDD apoya al estado peruano a enfrentar la problemática derivada de las drogas ilícitas y brinda apoyo y asesoría en la lucha contra la corrupción, el lavado de activos y otros temas vinculados al delito organizado. Su acción, en el marco de las metas de desarrollo del milenio y bajo el enfoque de los derechos humanos, es contribuir con el estado peruano a enfrentar las amenazas que ponen en riesgo la gobernabilidad, la estabilidad social y atentan contra las condiciones básicas necesarias para avanzar en las metas de desarrollo.
El mandato de ONUDD incluye considerar en todas las actividades y programas la revaloración y la defensa de la igualdad de oportunidades para las mujeres; la conservación ambiental y la protección de las poblaciones nativas y sus valores culturales tradicionales; ONUDD promueve políticas y programas para impedir la propagación del SIDA (Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida) y apoya la defensa del derecho a la vida de quienes sufren dicho mal.